Qué es el WiFi (1):

En las próximas 2 semanas abordaré el tema de una tecnología que esta cada vez más en boga por su potencial: El WiFi. WiFi son las siglas de Wireless Fidelity, denominación genérica de los productos que incorporan cualquier variante de la tecnología inalámbrica 802.11. Esta tecnología en principio tenía una velocidad de transmisión de datos de 1 ó 2 Mbps (corta frente una red local con cables, que como poco alcanza los 10 Mbps), y actualmente es posible una velocidad de hasta 11 Mbps, lo cual ha posibilitado el desarrollo de las redes inalámbricas como se conocen hoy día, con el uso de la variante 802.11b.

Estas redes WiFi, están muy extendidas en Estados Unidos, y comienza ahora a expandirse entre nosotros. De tal manera que por ejemplo, la ciudad de Zamora, se ha convertido en la primera ciudad del mundo (ciudad completa y no sólo una parte de ella), con conexión wireless a Internet desde cualquier punto de la ciudad (ya que como dijo Santiago Ramón y Cajal, "en España podemos ser algo más que bailarines y toreros").

Con ello, el empleo de esta tecnología en restaurantes, aeropuertos, hoteles o nuestro propio hogar, nos permite conectarnos a Internet a alta velocidad ya sea con un ordenador portátil u otro dispositivo sin necesidad de cables, necesitando encontrarse dentro del área que cubre una estación base.

1º) De qué se compone una red inalámbrica:

En la mayoría de sistemas 802.11 se establece un diálogo entre 2 componentes:

El AP cumple 2 funciones:

  1. La de concentrador o Hub, de una Red convencional al que se conectan todos los terminales, aunque en este caso la conexión se realiza sin cables,
  2. Y la de puente de conexión con otras redes, como puede ser Internet.

Debido a esto, la conexión más sencilla cuenta con al menos una conexión Ethernet y un módem con su correspondiente conexión telefónica. En cuanto a los adaptadores de red, se emplea uno por cada ordenador o dispositivo conectado a la red, con el formato adecuado según el tipo de dispositivo que sea, siendo el más común las tarjetas para ordenadores portátiles. En definitiva, un sistema 802.11b clásico se compone de un AP y de tantos CPE como ordenadores haya conectados a la red.

A veces, puede ser necesario que para incrementar el área de servicio interno en un edificio, tengamos que instalar más de un punto de acceso. Así, cada AP cubrirá un área de servicio determinada, tomando los ordenadores servicio de la red a través del AP más cercano.

En aplicaciones exteriores puede darse el caso de tener un número muy elevado de CPE, por lo que tendríamos que instalar más de un AP para poder mantener el ancho de banda necesario para la red. También puede ser necesario, que para mejorar la cobertura tengamos que instalar en el nodo central un amplificador bidireccional a tope de torre o una antena a mitad de camino, enfocada para problemas de cobertura.

2º) El alcance de las Redes WiFi:

La propagación en las frecuencias en las que trabaja el sistema 802.11, es muy susceptible a atenuaciones producidas por obstáculos en la trayectoria entre el CPE y el AP. Así para las aplicaciones interiores, con la antena integrada a la tarjeta de red inalámbrica, la distancia entre el CPE y el AP puede llegar a los 300 metros cuando no existen paredes u otros obstáculos en la trayectoria entre estos 2 dispositivos. Cuando existen obstáculos en la trayectoria, las distancias de cobertura disminuyen con relación al volumen del obstáculo. Un valor típico, como suele darse en un hogar medio, es alrededor de 100 metros de radio de acción.

En aplicaciones exteriores es recomendable que la trayectoria entre el CPE y el AP esté libre de obstáculos, lo que se llama línea de vista. Esto es, que desde donde se encuentra la antena externa del CPE sea visible la antena del AP. Con ello, se pueden llegar a alcanzar distancias de hasta 5 kilómetros, según la configuración de la red y atendiendo a ciertas variables que determinan la cobertura en un sistema exterior.

3º) Las Redes WLAN:

Otro punto interesante a conocer, son las Redes WLAN (Wireless Local Area Network), muy importantes en todo tipo de empresas e instalaciones en general, ya que permiten acceder a información y recursos sin estar en un lugar fijo. Con ello se aumenta la productividad y la eficiencia en el trabajo, permitiendo transmitir datos, vídeos, voz, etc. sin importar en la parte del edificio que se está, e incluso fuera de el, por ejemplo en un campus universitario.

Además en las Redes WLAN, otra virtud a tener en cuenta frente a las Redes locales LAN (Local Area Network) tradicionales, es la simplicidad y rapidez en la instalación. Y además elimina la necesidad de tirar cable a través de paredes y techos.

Una tercera virtud de este tipo de Redes WLAN, es la flexibilidad de la instalación, pudiendo cambiar la estructura y organización de la red de manera fácil y sencilla. Pues son fácilmente escalables, pudiéndose configurar en una gran variedad de tipologías en función de las necesidades, y que posteriormente de manera fácil podemos cambiarlas. Y además la incorporación de nuevos usuarios (hasta 253 en algunas redes) resulta muy sencilla.

Una cuarta virtud, es el coste, pues aunque la inversión inicial es mayor que una LAN tradicional, la inversión de toda la instalación llega a ser significativamente inferior.

 

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