Los Web Bugs:

Esta semana, trataré de un tema interesante, a la par que sofisticado; se trata de los "Web Bugs". En más de una película hemos visto esos pequeños micrófonos, llamados bugs en inglés, para pinchar líneas telefónicas, que se insertan en el propio micrófono del teléfono y permiten escuchar todas las conversaciones. Muchas agencias de publicidad especialmente agresivas, utilizan técnicas parecidas para reunir datos estadísticos sobre el internauta que accede a un determinado sitio.

Evidentemente, cuanto más exacto es el perfil obtenido, mayor el éxito cosechado en campañas de publicidad personalizadas y fuertemente segmentadas. De ahí el interés por hacerse con información personal de los internautas. Las escuchas web o web bugs representan uno de los últimos recursos éticamente reprobables para recopilar datos sobre los visitantes de un sitio web. Y ¿Qué es un web bug? Es un gráfico GIF transparente dentro de una página web o dentro de un correo electrónico, del mismo color del fondo y con un tamaño de 1 x 1 píxeles. Estas características los convierten en invisibles en la práctica. Normalmente, al igual que ocurre con las cookies, son puestos ahí por terceras partes (osea por otra empresa distinta a la de la página web) para recopilar información acerca de los visitantes de esas páginas.

La información, que recaban las agencias publicitarias sobre el visitante gracias a esta imagen, puede incluir entre otros los siguientes datos:

Por indicaros algunos datos, el mayor usuario mundial de escuchas web es Doubleclick.net, seguido por Akamai.net, LinkExchange.com, Bfast.com y Demon.co.uk. Entre los sitios web que los incluyen aparecen algunos tan conocidos y visitados a nivel mundial como Netscape.com, GoTo.com, HitBox.com y Weather.com.

Uno de los aspectos más oscuros de las escuchas web es su capacidad de compartir información entre distintos sitios web. Hay muchos sitios que a través de formularios recogen datos como nombre, apellidos, dirección de correo electrónico, ingresos, gustos, inclinaciones políticas, sexuales o religiosas, etc. Lo que resulta menos conocido es que en el URL de la pequeña imagen podrían almacenar parametrizada toda o parte de esta información llegado el caso.

Por supuesto, el que la información que se pase al sitio publicitario sea más o menos confidencial dependerá de los sitios web en concreto. No se puede generalizar y afirmar que todos los web bugs son inocuos o que todos son perniciosos. La mayoría se limita a enviar datos que ayudan a confeccionar estadísticas que sirven para afinar las campañas publicitarias. Sin embargo, queda abierta la puerta para otros usos más intrusivos.

A diferencia de los banners, que normalmente realizan estas mismas funciones a la luz del día, las escuchas web actúan desde la sombra. Ya que todo el mundo es consciente de la presencia, a menudo molesta, de los banners, pero nadie puede advertir la existencia de una escucha web, a no ser que se dedique a examinar el código fuente en HTML, de cada página web que visita. O pueden utilizarse programas especialmente pensados para detectar y eliminar estas incómodas escuchas web, como Bugnosis o WebWasher.

Por último indicar que otro uso igualmente atrevido y molesto, se presenta cuando se insertan dentro de correos enviados en formato HTML. Normalmente, todos los programas de correo, incluidos Eudora, Outlook Express y Netscape Messenger, son capaces de presentar mensajes en formato HTML como si fueran páginas web. Gracias a las escuchas web presentes en los mensajes, el sitio que los envió puede saber cuánta gente los leyó, con qué frecuencia y si los reenviaron a alguien.

 

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